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GOYA FRENTE AL MURO
 

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Carlos Barboza Vargas

Teresa Grasa Jordán


 


Restaurar a Goya


En 1973, la UNESCO nos permitió acceder a los cursos impartidos por el Instituto Central de Restauración de Roma, para cursar la especialidad de Restauración de Pintura Mural, que se impartía en Vía San Michelle, en el Trastévere, y luego en el pueblo de Sermoneta, situado en el Agro Pontino. Durante los meses que permanecimos en Italia recorrimos su geografía siguiendo la historia de la pintura mural italiana y sus maravillo­sos creadores del arte sobre el muro. Roma, Florencia, Corteña, Perugia, Asís, Tarquinia, Orvieto, Ñapóles, Venecia, Padua, etc. Contactamos con profesores como Laura y Paolo Mora, Phillipot, Lancioni, que estuvieron siempre atentos a nuestra formación y aprendi­zaje. Hicimos grandes amigos que todavía continúan su amistad como la restauradora veneciana Alda Bentoncello y el desaparecido profesor Pedrocco, especialista en restaurar pintura mural de Tiépolo.


Cuando regresamos a Madrid, el restaurar la pintura mural de Goya no estaba en nuestra mente, sino admirarla como en San Antonio de la Florida.
Nuestro catedrático y profesor don Francisco Núñez de Celis, de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, le propuso a Teresa, como química y restauradora, dar clases en la especialidad de restauración de la química aplicada a dicha materia. Luego sus conocimientos los impartiría en el Instituto Central de Restauración de Madrid, esto sucedía en el año 1974.


Soria es una bella provincia de Castilla y León que guarda importantes monumentos y pinturas murales que ya cantó Antonio Machado en sus poemas y allí donde don Antonio se inspiraba, entre San Polo y San Saturio «por donde traza el Duero su curva de ballesta en torno a Soria», se encuentra la ermita de San Saturio, enclavada en una cueva y allí fuimos bajo la dirección del profesor Núñez de Celis y el equipo de la Escuela de San Fernando a restaurar las pinturas de la Iglesia realizadas por un alumno de Claudio Coello, el pintor Zapata, aragonés.


Más tarde, el director del Instituto Central de Restauración de Madrid, don Gonzalo Perales, nos confió la restauración de las pinturas murales góticas de San Nicolás en el
casco antiguo de Soria, y es en este momento cuando don Antonio Beltrán, desde Zaragoza, solicita la restauración de las pinturas murales de Goya en la Cartuja de Aula Dei; don Gonzalo nos ofrece el trabajo, previo informe, y se nos adjudica.
Así, en 1979 tomamos contacto con la pintura de este monstruo del Arte como es Goya. Tras el trabajo y experiencia en estos años de Aragón, han pasado por nuestras manos más de 600 metros cuadrados de pintura del genio nacido en Fuendetodos.
Tenemos que agradecer todas las facilidades y la gran compañía de toda la comunidad Cartujana de Aula Dei en la persona de su Padre Prior don José María y hoy día en el Padre Prior don Carlos, y por el reconocimiento de esta Orden a Teresa Grasa Jordán que, primero con Licencia Papal y ahora por la Gran Cartuja, ha sido la segunda mujer en este siglo, junto con la Infanta Isabel, en ingresar al recinto Cartujano.


Entre 1982 y 1984 trabajamos en el Pilar restaurando la cúpula y pechinas de «Regina Martirum» y nuestro agradecimiento al Cabildo Catedrático en la persona de don Agustín Pina su Dean y a todo el personal de la Basílica por las facilidades y colaboración en el trabajo. A los arquitectos Ángel Peropadre y a Teodoro Ríos Sola, por su gran ayuda en las determinaciones ténicas y consolidaciones de las cubiertas de la Basílica del Pilar.
En 1984, la Diputación General de Aragón nos encarga la restauración de las recién datadas pechinas de San Juan el Real de Calatayud como de Goya; el equipo de la Consejería de Cultura y Patrimonio, en la figura de don Manuel García Guatas, nos faci­litó el acceso a las mismas.


Respecto a las cuatro pechinas de Remolinos, con la colaboración del Arzobispado de Zaragoza y su arzobispo, don Elias Yanes, su restauración fue sufragada por la Diputación de Zaragoza, estando al frente y pendiente de dicho trabajo el arquitecto don José María Valero. Estas pinturas, después de viajar a Venecia, Palacio de Sástago en Zaragoza y Expo '92 de Sevilla, se encuentran en la Iglesia Parroquial de Remolinos.
Y finalmente, en 1991, restauramos el primer gran encargo hecho a Goya por el Cabildo del Pilar, como es el Coreto. Ha sufragado su restauración la Fundación Nueva Empresa, formada por General Motors España y Cámara de Comercio e Industria de Aragón, en las personas de don Ángel Perversi y don Miguel Monserrat que pusieron todo su interés tanto profesional como económico para que este trabajo llegara a buen fin, al igual que el Dean don Antero Hombría, que puso todo en nuestras manos para que nues­tro trabajo fuera placentero y creativo, y al personal de la Consejería de Cultura de la D.G.A., a Guillermo Fatás y Yolanda Carrillo, que estuvieron pendientes de la buena mar­cha de la misma.
Este trabajo tuvo una gran repercusión en los medios de comunicación (prensa y TV), tanto nacionales como internacionales. Fue visitado por numerosas personalidades políticas y culturales, entre ellas S.A.R. la Infanta Doña Pilar de Borbón, hermana de S.M. el Rey don Juan Carlos I, y el barón Thyssen Bornemisza.


Muchas gracias a todos aquellos que han colaborado desinteresadamente aportando sus conocimientos, como es el Museo Camón Aznar, en el recuerdo de este gran goyista aragonés que fue don José. A la aportación de amistad del desaparecido historiador don José Gudiol y el Archivo Más de Barcelona. A los diversos laboratorios que han colabora­do en la realización de los análisis de materiales en la figura de don Antonio Ruiz de Temiño y Control 7; al Consorcio Goya de Fuendetodos y su alcalde don Joaquín Gimeno, por su apoyo y amistad; a los trabajadores que han instalado los andamios y a nuestro buen amigo y gran goyista don Fierre Gassier, que con sus consejos y su interés por nues­tro trabajo desde Aula Dei nos daba ánimos para continuar en la recuperación de esta obra única en el arte universal.


Queremos agradecer a D. Antonio Bruned, director de Heraldo de Aragón, por la opor­tunidad de publicar "Goya en el camino", primera experiencia divulgativa de la obra de Goya al gran público; al director de ABC Aragón por incluir en sus páginas nuestros tra­bajos sobre Goya en Zaragoza, y especialmente al presidente de la Diputación de Zaragoza, limo. Sr. D. José Ignacio Senao, por facilitar la publicación este libro de Goya frente al muro, fruto de nuestros trabajos de restauración a lo largo de estos años. Y, por último, dedicar este estudio a nuestros hijos Carlos y Francisco y a todos aquellos que han hecho posible nuestro trabajo con su apoyo.


Carlos Barboza / Teresa Grasa
Zaragoza, 1996

barbozagrasa@able.es